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Software de gestión · España

Cuando el Excel ya no da más de sí.

Aplicaciones de gestión hechas para cómo trabaja tu empresa: clientes, incidencias, inventario, operaciones, informes. Y si lo que necesitas lo resuelve un programa de catálogo, también te lo decimos.

Las señales de que toca

Ninguna empresa decide un lunes que necesita software a medida. Se llega por acumulación, y suele reconocerse en estas seis.

El Excel compartido se bloquea

Dos personas lo abren a la vez y alguien pierde media hora de trabajo. Hay seis copias con nombres como «definitivo_v3_bueno» y nadie sabe cuál manda. Funcionó durante años, pero el fichero ya no da para más.

El proceso vive en WhatsApp

El estado de cada asunto está en una conversación. Si esa persona se va de vacaciones, nadie sabe por dónde iba. No es desorden: es que nunca hubo un sitio donde ponerlo.

El mismo dato en tres sitios

El cliente está en el correo, en una hoja de cálculo y en el programa de facturación, con tres versiones de su dirección. Cada cambio hay que hacerlo tres veces y siempre se olvida una.

Pagáis por lo que no usáis

Un programa de catálogo con doscientas funciones del que usáis cuatro, y justo la que necesitáis no está o cuesta otro plan. Se paga por usuario y mes, para siempre.

Nadie sabe cómo va el mes

Para saber cuántos asuntos hay abiertos o qué se facturó hay que pedírselo a alguien y esperar. La información existe, pero hay que montarla a mano cada vez.

Se trabaja para la herramienta

El programa obliga a rellenar campos que no significan nada en vuestro negocio, y lo que de verdad importa se anota en el campo de observaciones. Eso es la herramienta mandando sobre el proceso.

Cuándo NO te hace falta

Si lo que necesitas es un CRM corriente —contactos, oportunidades, recordatorios— un programa de catálogo cuesta una fracción y funciona el primer día. Decirte lo contrario para vender un desarrollo sería hacerte perder dinero.

El desarrollo a medida compensa en tres casos: cuando tu forma de trabajar es tu ventaja y ninguna herramienta la respeta, cuando llevas años deformando el proceso para que quepa en un programa, o cuando las licencias por usuario y mes ya suman más de lo que costaría tenerlo en propiedad.

Lo que hay que preguntar antes de encargar

A nosotros o a cualquiera. Si alguna respuesta es vaga, esa vaguedad es el producto.

¿De quién es el código?

Tuyo. Se entrega el repositorio completo y la documentación, y puedes llevártelo a otro desarrollador cuando quieras. Si alguien no te contesta claro a esto, ya sabes cómo acaba.

¿Dónde están los datos y cómo los saco?

En una base de datos estándar, con exportación a formatos abiertos desde el primer día. No para irte, sino para que nunca sea una decisión difícil.

¿Qué pasa si desaparezco?

Nada que no puedas resolver: hecho con tecnologías corrientes —no inventos propios— y documentado para que cualquier desarrollador competente pueda continuarlo. Es la pregunta más importante y la que menos se hace.

¿Y si cambia el proceso dentro de un año?

Cambia siempre. Por eso se construye por partes y se acuerda de antemano qué cuesta modificar qué. Una aplicación que no se puede cambiar es un Excel caro.

Preguntas frecuentes

¿No me sale más barato un programa de catálogo?

Muchas veces sí, y te lo diremos. Si lo que necesitas es un CRM corriente, Zoho o Pipedrive cuestan una fracción y funcionan desde el primer día. El desarrollo a medida compensa cuando tu proceso es tu ventaja competitiva, cuando ninguna herramienta encaja sin deformar cómo trabajáis, o cuando la suma de licencias por usuario y mes ya supera lo que costaría tenerlo en propiedad.

¿Cuánto cuesta?

Depende de cuántos procesos entren y de cuánta integración haga falta con lo que ya usáis. Lo que no hacemos es dar una cifra antes de entender el proceso: sería inventarla. La primera conversación es gratuita y sirve para acotar el alcance, y muchas veces para descartar partes que no hacen falta todavía.

¿Cuánto se tarda?

Lo primero que se entrega es una versión que ya sirve para trabajar, no el proyecto entero. Esa parte suele estar en semanas, no en meses, y a partir de ahí se amplía con lo que el uso real vaya pidiendo. Un proyecto largo entregado de golpe tiene muchas papeletas de no encajar con lo que hacéis.

¿Se conecta con lo que ya tenemos?

Suele ser el punto que decide si la herramienta se usa o no. Correo, Microsoft 365, el programa de facturación, una hoja que alguien mantiene desde hace años. Se mira al principio, porque una aplicación que obliga a teclear dos veces lo mismo acaba abandonada.

¿Quién lo mantiene después?

Nosotros, si quieres, con el mismo modelo de cuota que el soporte informático. Y si prefieres llevarlo internamente o con otro proveedor, te entregamos el código y la documentación para que sea posible de verdad.

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