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Rediseño web
sin perder posicionamiento

Renovar la web no debería costarte las visitas que ya tienes. Medimos lo que funciona, lo conservamos y lo migramos con redirecciones. Después comprobamos que sigue ahí.

Qué se conserva y qué se pierde
Posiciones en Google✓Se conservan con 301✗Se pierden al cambiar URL
Enlaces de otras webs✓Siguen apuntando bien✗Acaban en un 404
Contenido que trae visitas✓Se identifica y se mantiene✗Se reescribe “más corto”
Velocidad✓Mejor que antes✗Peor, por el diseño nuevo

¿Cuándo toca rediseñar una web?

Casi nadie rediseña su web porque se haya cansado del color. Se rediseña cuando algo ha dejado de funcionar: el móvil se ve mal, cargar la página tarda una eternidad, no se puede actualizar nada sin llamar a alguien, o simplemente la web ya no se parece a lo que la empresa hace hoy.

El problema es que un rediseño toca todo a la vez: el diseño, los textos, la estructura de direcciones y, muchas veces, la plataforma. Y cada una de esas cosas puede llevarse por delante el posicionamiento que costó años conseguir. Por eso la pregunta que más nos hacen no es «¿cómo quedará?», sino «¿voy a perder las visitas que tengo?».

La respuesta corta es que no, si se hace con orden. Lo que hunde el tráfico de una web rediseñada casi nunca es el diseño: es cambiar las direcciones sin redirigirlas, tirar el contenido que respondía a las búsquedas, o publicar con la web bloqueada para Google y no darse cuenta hasta que es tarde.

Por qué un rediseño hunde el SEO

Seis errores concretos. Ninguno es difícil de evitar; todos son fáciles de pasar por alto.

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Cambiar las URLs sin redirigir

Es el error que más tráfico se lleva por delante. Si /servicios/diseno-web pasa a ser /diseno y nadie pone una redirección, Google pierde la página, el posicionamiento que tenía y todos los enlaces que apuntaban a ella. Se arregla con una redirección 301 por cada URL antigua. No es difícil: es que casi nadie lo hace.

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Tirar el contenido que posicionaba

Una web nueva suele venir con textos más cortos y “más limpios”. El problema es que los textos largos son los que responden a lo que la gente busca. Antes de reescribir nada hay que saber qué páginas traen visitas y por qué términos, y conservar eso.

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Perder títulos y descripciones

Al migrar de plataforma, los títulos y meta descripciones personalizados suelen quedarse atrás y se regeneran automáticamente. De golpe todas las páginas se llaman igual y Google deja de distinguirlas.

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Publicar con la web bloqueada

Durante el desarrollo se pone un noindex para que Google no vea la web a medias. Y se olvida quitarlo al publicar. La web funciona, se ve perfecta, y desaparece de Google en dos semanas sin que nadie entienda por qué.

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Ganar en diseño y perder en velocidad

Animaciones, vídeos de fondo, tipografías pesadas y plugins para todo. La web nueva es más bonita y tarda tres veces más en cargar. Las Core Web Vitals caen y el posicionamiento detrás.

📉

No medir antes del cambio

Si no sabes qué posiciones tenías, no puedes saber si las has perdido. Lo primero de cualquier rediseño es una foto del estado actual: posiciones, páginas con tráfico y URLs indexadas. Sin eso vas a ciegas.

Cómo lo hacemos

Cinco pasos, y dos de ellos son medir. Esa es toda la diferencia.

1

Foto del estado actual

Posiciones, páginas con tráfico, URLs indexadas y enlaces entrantes. Es el punto de comparación, y sin él no hay forma de demostrar que el rediseño no ha hecho daño.

2

Mapa de URLs antiguas a nuevas

Una lista con cada dirección actual y a dónde irá. Las que se conservan, las que cambian de nombre y las que desaparecen. Esa lista se convierte en las redirecciones.

3

Diseño y desarrollo

La parte visible: diseño nuevo, contenido revisado y la web construida con Next.js. Lo apruebas antes de que se publique nada.

4

Publicación con las redirecciones puestas

Las 301 entran el mismo día, no la semana siguiente. Y se comprueba una por una que cada URL antigua lleva donde debe.

5

Comprobación después

Durante las semanas siguientes se vigila la indexación y las posiciones contra la foto del paso 1. Si algo cae, se ve y se corrige mientras todavía se puede.

Preguntas frecuentes sobre el rediseño web

¿Voy a perder posicionamiento al rediseñar la web?

Solo si se hace mal. Un rediseño con las redirecciones puestas, el contenido que posicionaba conservado y las URLs mapeadas no pierde tráfico; en la mayoría de los casos lo mejora, porque la web nueva es más rápida y está mejor estructurada. Lo que hunde el tráfico no es el rediseño: es cambiar de URLs sin redirigir.

¿Cuánto cuesta un rediseño web?

Depende del número de páginas, de si hay que migrar de plataforma y de cuánto contenido se reescribe. Un rediseño siempre sale más barato que una web desde cero cuando el contenido y la estructura se pueden reaprovechar. Escríbenos con la dirección de tu web actual y te damos una estimación en menos de 24 horas.

¿Cuánto tarda?

Entre tres y seis semanas para una web corporativa, contando diseño, desarrollo y migración. La parte que más se alarga no suele ser el diseño, sino revisar el contenido y decidir qué se conserva.

¿Se puede rediseñar sin cambiar de plataforma?

Sí. A veces basta con rehacer el diseño sobre lo que ya hay, y es la opción más barata. Otras veces la plataforma es justo el problema: si tu web va lenta por acumulación de plugins, un diseño nuevo encima no lo arregla. Lo miramos antes de proponerte nada.

¿Qué pasa con la web actual mientras tanto?

Sigue funcionando. El rediseño se desarrolla en paralelo, en una dirección temporal que Google no indexa, y el cambio se hace en un momento concreto con las redirecciones ya preparadas. Tu web no está caída ni un día.

¿Y si mi web actual no tiene nada que conservar?

También pasa, y conviene saberlo antes de pagar por conservarlo. Si tu web no recibe visitas de Google ni tiene enlaces entrantes, el trabajo de migración sobra y es más barato empezar de cero. Te lo diremos si es tu caso.

¿Listo para tener la web que mereces?

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